El excombatiente celebró las medidas anunciadas por el Presidente para reforzar la defensa de la soberanía y cuestionó a quienes las rechazan. Durante su testimonio recordó su regreso de la guerra, el abrazo con su madre y a los compañeros que quedaron en las Islas.
Un veterano de la Guerra de Malvinas se emocionó al referirse a las medidas anunciadas por Javier Milei para reforzar la defensa de la soberanía argentina sobre las Islas y compartió un fuerte testimonio sobre lo que representa la causa para quienes participaron del conflicto de 1982.
“¿Cómo no me voy a poner feliz de la vida que veo a un presidente que me dice: ‘Voy a defender la soberanía de Malvinas así’?”, expresó el excombatiente, al destacar las medidas planteadas por el Gobierno contra las empresas que exploten recursos en la zona sin autorización argentina.
El veterano valoró especialmente que el Gobierno haya detallado acciones concretas para proteger los intereses argentinos y cuestionó con dureza a quienes descalificaron los anuncios. “Es Malvinas. Es una causa limpia. Es nuestra causa. Es la mía. Es mi corazón, es el corazón de mis amigos”, sostuvo.
Durante su relato, recordó además los días posteriores al final de la guerra y su regreso a la Argentina luego de permanecer cinco días como prisionero. Allí evocó una escena que, aseguró, nunca pudo olvidar: encontrarse con la madre de un compañero fallecido mientras ella todavía preguntaba por su hijo.
También recordó la espera por reencontrarse con su familia. “Mis hijos me extrañaban y yo me moría por ellos”, relató, antes de mencionar el abrazo de su madre al regresar, mientras lo miraba para comprobar que estuviera entero.
El testimonio se produjo luego de que Milei anunciara una serie de medidas vinculadas a Malvinas y el Atlántico Sur, entre ellas mayores sanciones contra empresas que exploten recursos sin autorización argentina, el avance de la Base Naval Integrada de Ushuaia y el envío al Congreso de iniciativas para fortalecer la defensa de la soberanía nacional.
Para el veterano, las diferencias políticas deberían quedar en segundo plano frente al reclamo argentino sobre las Islas. Su mensaje estuvo atravesado por la experiencia de quienes combatieron en 1982 y por el recuerdo de los compañeros que no regresaron de Malvinas.

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