Silvia Ongini, especialista infantojuvenil del Hospital de Clínicas, explicó que no existe una única causa detrás de estas conductas y mencionó factores como el acoso, el ciberacoso, la exposición en redes sociales, la salud mental y la falta de contención emocional.
El suicidio adolescente es una problemática multicausal y no puede explicarse a partir de un único factor. Así lo señaló Silvia Ongini, psiquiatra infantojuvenil del Hospital de Clínicas, al referirse a los distintos elementos que pueden intervenir en situaciones de vulnerabilidad durante esta etapa de la vida.
“Es una problemática multicausal”, explicó la especialista. Entre los factores que pueden incidir mencionó el acoso escolar, el ciberacoso, el grooming, la exposición a desafíos en redes sociales, la salud mental desatendida y, en muchos casos, la falta de contención emocional en los entornos cercanos.
El planteo apunta a evitar explicaciones lineales sobre una problemática compleja. Los factores individuales, familiares, sociales y ambientales pueden combinarse de distintas maneras, por lo que no es posible atribuir una conducta suicida exclusivamente a una situación o fenómeno determinado. Salud mental, vínculos y adole…
En ese contexto, Ongini destacó la importancia de prestar atención a posibles señales de vulnerabilidad emocional. El aislamiento, la irritabilidad, el retraimiento, los cambios repentinos de conducta, la ansiedad y las alteraciones en el sueño o la alimentación pueden ser indicadores que requieren acompañamiento y atención.
“Visibilizar el sufrimiento, registrar los cambios de conducta, habilitar la palabra y no minimizar ni subestimar las señales de alerta es clave para actuar a tiempo”, sostuvo la psiquiatra.
La especialista también remarcó que la prevención requiere redes de cuidado y contención. Familias, escuelas, comunidades y sistemas de salud cumplen un papel importante a la hora de generar espacios de escucha y acompañamiento para los adolescentes.
La evidencia recopilada sobre la problemática va en la misma dirección: los vínculos familiares, la conexión con pares y el sentido de pertenencia escolar aparecen asociados con mejores indicadores de bienestar. Por eso, el abordaje no pasa por identificar una única causa, sino por comprender la interacción entre distintos factores y fortalecer los entornos de protección que rodean a los adolescentes. Salud mental, vínculos y adolescentes.

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